2010: centenario della greguería?

La gregueria, (o greguería con el acento en i como quieren los españoles), es una frase ingeniosa y generalmente corta que surge de un choque casual entre pensamiento y realidad (fue el propio Ramón Gómez De La Serna quien dio una definición de la greguería: “umorismo + metáfora = greguería “).

Según algunos estudiosos, la primera greguería fue creada por Gómez De La Serna en 1910, y fijaron el centenario en esta fecha. Por ejemplo, el Instituto Cervantes de Nápoles, dirigido por José Vicente Quirante Rives, organizó una jornada de estudios en marzo de 2010 para celebrar el centenario del nacimiento de la greguería y la primera visita de Ramón Gómez De La Serna a Nápoles (ver en Blog Ramongomezdelaserna.blogspot, que es el que tiene más información sobre Gómez De La Serna, el siguiente artículo).

De hecho, Laurie-Anne Laget, que quizás sea la principal estudiosa de Ramón Gómez De La Serna (fue la responsable del descubrimiento de muchas greguerías inéditas en el archivo de la Universidad de Pittsburgh, contactada por mí, me escribe que “la greguería nació oficialmente en 1912 en el último número (38) de la revista Prometheus que entonces dirigía Ramón Gómez De La Serna. Pero el propio Ramón creó más tarde pistas falsas al afirmar “desde 1910 me dedicico a la greguería” (desde 1910 Me dedico a la greguería ”la primera frase del prólogo de la colección de las greguerías”. Según Laurie-Anne Laget tendremos que esperar un año y medio más para el verdadero centenario.

Ya que estamos en el tema de la greguería, quisiera citar una parte de la introducción escrita por un traductor excepcional y a su vez autor de refranes, Gesualdo Bufalino, en el libro de greguerias que tradujo titulado Sghiribizzi, (Sé que parecerá increíble, pero el libro es prácticamente inalcanzable, a pesar del nombre de Bufalino y de haber sido publicado por Bompiani en 1997. Por otra parte, se imprimen 60.000 títulos al año para satisfacer la vanidad de miles de niños y niñas. ¡Escritores mediocres! Creo que algo anda mal con el mercado editorial)

Bufalino sobre su esfuerzo por traducir el greguerías (“¿cuántos hay? ¿doce mil? ¿quince mil?” Bufalino escribe) afirma: “Mi español es delgado, el vocabulario que utilizo es escolástico, pero suficiente para sacar, palabra tras palabra, con el mismo capricho que si yo fuera el autor, de esos textos cortos o mínimos un agudeza extraña, una analogía asombrosa, una sacudida de humor eléctrico, como frente a un equilibrista que se lanzaba de un trapecio a otro, antes de desaparecer y romperse el cuello dentro de un agujero en la sábana “

Y de nuevo Bufalino que escribe: “Ya que esto son las greguerías: giros y giros mentales, matrimonios morganáticos entre criaturas de distinta sangre, combinados por un chulo ilusionista, tras cuyos pasos nos adentramos en el más voluble de los universos, un lugar ubicuo que es todo los lugares y nadie, y donde flores, piedras, animales, mesas pitagóricas y abcedarios, meteoros y carromatos-lits se entrelazan de alegría, como en una cuadrilla de lanceros o en un lienzo de Miró. Juego de manos adorablemente anticuado, que pide oídos y ojos de niños. No sin presagio fúnebre, una sensación de cenizas resonando a veces en tu interior, para perturbar el carnaval “

Respecto a la fortuna crítica de Ramón Gómez De La Serna, Gesualdo Bufalino vuelve a escribir: “Llegados a este punto, quizás podamos entender la razón de la extraña fortuna crítica de Ramón: muy grande en su época (gustaba a Joyce y Valéry Larbaud); todavía prospera en países de habla hispana; un poco empañado en otros lugares, inmerecidamente. Para hablar sólo de Italia, las glorias de los años treinta parecen hoy bastante lejanas, cuando Ramón no sólo enseñó algo a los jóvenes humoristas bertoldescos y no bertoldescos (de Zavattini a Marotta, de Moscú a Campanile …), sino que conmovió palabras más eminentes: “Fantasma del barbero”, por citar uno, la distinguida prosa de Cecchiana de Corse al trotto, no hay duda de que es el eco puntual de ese verso de Ramón: “Los fantasmas nos visitan en la peluquería”. ¿Y no es cierta magia del primer Bontempelli, algún invento gráfico de Steinberg debido a sugerencias similares? “

Desafortunadamente no soy dueño del volumen Sghiribizzi publicado por Bompiani (como dije antes, no se encuentra ni en las ediciones utilizadas), pero aquí y allá he logrado captar algunas de las greguerías traducidas por Bufalino. Mencionaré una veintena de ellos (y quién sabe, con motivo del centenario de la greguería en 2012, ¡la editorial Bompiani decide reimprimirlo!):

**

Sghiribizzi, greguerías traducido por Gesualdo Bufalino, Bompiani, 1997

El cocodrilo es una maleta que viaja solo.

Los remos lloran.

En el armario vacío queda el sombrero del hombre invisible.

¡Es un duelo de armas! gritaron los árboles y empezaron a correr.

Se confundió, cruzó la pierna izquierda sobre la pierna izquierda y se encontró sin la pierna derecha.

Hay algunos lectores sádicos que se regocijan cuando la crítica habla. masculino de un libro porque evitan comprarlo. Si, por el contrario, la crítica es bueno, no lo compran de todos modos por temor a una decepción.

En algunas películas todo el drama reside en el hecho de que la doncella se ha olvidado de las contraventanas abiertas y se puede ver todo desde la calle o el jardín.

En los cines siempre hay alguien cuyo drama coincide con lo que se proyecta en la pantalla.

En la oscuridad del cine los Don Juan suelen perder el tiempo, pero el triunfo del Don Juan de celuloide que presencian en la pantalla los consuela.

Algunas mañanas aparecen como días de ceño fruncido, despertando solo después de lavarse la cara.

La máxima misericordia que nos concede el Monte di Pietà es poner el reloj.

Hablar es como escribir en el aire.

Las primeras gotas de la tormenta descienden a baja altura para ver si hay tierra para aterrizar.

Lo bueno del cielo es que no sufre invasiones de hormigas.

Hay muchas personas frente a la jaula de los monos, tal vez estén teniendo una conferencia.

El peor momento para un pobre es cuando hasta los botones de su chaqueta lo abandonan.

El espantapájaros parece un espía recién fusilado.

Un collar de perlas es como un rosario de pecados.

El número 6 es un número preñado.

Un lápiz solo escribe la sombra de las palabras.