Dino Basili, Media Spring 2012

Dino Basili es uno de los escritores italianos de refranes más importantes. Colaboró ​​con numerosos periódicos y semanarios y fue gerente en Rai (en particular, entre 1980 y 1997 dirigió la oficina de prensa, la división de relaciones exteriores y la segunda cadena de radio). También ocupó diversos cargos institucionales, incluido el de asesor de asuntos culturales del Presidente de la República entre 1985 y 1990. Dino Basili también fue – y sigue siendo – periodista parlamentario (entre otras cosas, es el moderador “superviviente” de los stands de televisión de Jader Jacobelli). Desde este particular ángulo de visión, desde hace algún tiempo ofrece a los lectores de Poemas de Amor un corte transversal irónico de la política italiana. Publico a continuación una serie de refranes titulados Media Primavera 2012. Otros refranes de Dino Basili escritos para Poemas de Amor se pueden leer aquí.

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Dino Basili, Media Spring 2012

De los periódicos, a primera vista, parece que hay mucha “ira”. No es cierto, la brevedad de la palabra es conveniente en los títulos.

Los reporteros corrieron tras los políticos para arrebatarles avances. Ahora los políticos persiguen a los periodistas para que sugieran antecedentes.

Síndrome de dromedario. Deseo imparable de aceptar un segundo trabajo.

Superestrella adjetivo “sobrio” contiene en anagrama “enérgico”. A destacar la alegre convivencia.

Plegable. Hábito inveterado de intervenir en los pliegues de una norma, en la imposibilidad (o incapacidad) de hacerla nueva nuevamente.

Desde cada ribera se eleva el “altolà”. Pero todo el mundo siempre está ahí. A lo sumo allí. Viva el sustituto conveniente: “altolì”.

También elogió la “dirección correcta”. Para alcanzar la meta, rápido y bien, necesita una dirección precisa.

Para describir a los italianos se utilizan adjetivos que comienzan con “i”. Miedo, irresoluto, impredecible, analfabeto, incorregible, indiscreto, imprudente, insaciable, irracional, infeliz, etc. Parece la maceta de Stanlio: iiii …

Los “foros políticos” de antaño estaban enyesados. Los programas de entrevistas contemporáneos tienen varias fracturas, incluso rotas.

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