¿Escritor o Twitter? Refranes en 140 caracteres

La reproducción en la web de los mejores refranes, desprovistos de cualquier indicación del libro del que proceden (y en ocasiones incluso del nombre del autor), se acompaña de un proceso de “indiferenciación” en el que se mezcla el refrán con el chiste, con la reflexión. la filosofía, el fragmento poético, la máxima de la sabiduría oriental, el proverbio. Así, la denominación de “refrán”, mal utilizada por muchos sitios web, se convierte más en una fuente de preguntas sobre su legitimidad que en una garantía de reconocimiento inmediato del género.

El desprendimiento del refrán del Libro significa que su significado y sus fines se reabsorben en el mar indistinto de una “sabiduría” indefinida o de un “chiste” indeterminado para ser consultados libremente en Internet en busca de una frase eficaz. En el nuevo contexto en el que se ubican, los refranes ven disminuir su tono y sentido original en favor de un estilo común, una especie de “paraliteratura” en la que el lector encuentra respuesta a su pregunta de banal sentido común o de diversión fácil.

A las lagunas antes mencionadas, hay que añadir que de los muchos aforistas saqueados y puestos en la web siempre se citan las habituales veinte treinta frases, como en el caso de Flaiano o Karl Kraus o Leo Longanesi o Stanislaw Lec, por ejemplo. Esto contribuye a distanciar aún más el refrán del contexto original del Libro.

En este proceso de “saqueo” en el que las “fotocopiadoras digitales” ocupan el lugar de los “autores” y las “citas” de los “libros de refranes”, hay, sin embargo, espacios donde estamos asistiendo a un proceso inverso. Así, herramientas de redes sociales como Facebook o Twitter, que con sus citas “caóticas” y “parasitarias” copiadas de libros han sido una verdadera aplicación asesina del refrán, pueden convertirse, en algunos casos, en un laboratorio creativo, una fragua producción de refranes inéditos y de calidad.

Entre todas las herramientas de las redes sociales, Twitter, que sólo permite transmitir mensajes que no superen los 140 caracteres, es la que más se presta a este nuevo paradigma aforístico.

Feltrinelli.it lanzó el primer concurso de microliteratura a finales de 2009 (ver el enlace www.twitter.com/128battute) que premia a quienes crean un refrán, una historia, un juego de palabras, un proverbio, un poema en solo 128 líneas. Los mejores 128 chistes fueron publicados por Feltrinelli y se lanzaron en los quioscos el 22 de marzo (en internet están los 5 mejores chistes), una muestra de cómo la relación entre libro e internet no es solo unidireccional, del libro a internet (en realidad Feltrinelli no tiene las ideas muy claras sobre la identidad de estos tweets, en una primera fase los llamó “bromas” -de ahí el nombre de la competencia-, ahora los define “historias”).

En Twitter, que en su parte auténtica y no parasitaria, defino como “un lugar de ideas repentinas capaz de saltar en todas direcciones según trayectorias impredecibles”, también hay usuarios (los llamados “twitteri”) que, sin participar en concursos , escriben refranes o microrrelatos o poemas cortos casi a diario. Entre estos hay algunos que han elaborado refranes brillantes, paradójicos e irónicos. Encontré los mejores juegos de palabras en Twitter y no en los libros que suelo leer. Algunas paradojas no son inferiores a las escritas por Stanislaw Lec o Ennio Flaiano.

Intolerante de sus límites territoriales, el refrán siempre ha cambiado de connotación a lo largo de su historia. En la antigua Grecia expresaba el fragmento de sabiduría, en la Edad Media y en el Renacimiento el término refrán se vinculaba únicamente a la medicina y la ciencia, a finales del siglo XVI fue adoptado por la filosofía política, y luego pasó a significar durante los siglos XVII y XVIII un máxima moral o filosófica. Cambia de piel nuevamente en el siglo XIX, y luego, en el transcurso del siglo XX, desarrolla -por contaminación con la novela, la poesía, el chiste, la no ficción- nuevas variedades formales y temáticas con una imagen completamente diferente a la del origen. No se puede descartar que en un futuro próximo, a través de Twitter y otras herramientas web, el refrán sufrirá una nueva metamorfosis.

Por el momento Twitter le está quitando más de lo que le está dando al género aforístico. Si escribo refranes + Twitter en Google aparecen 117.000 resultados. La mayoría de las 117.000 páginas, sin embargo, se refieren a citas caóticas de libros o películas o periódicos, mientras que por ahora todavía hay muy pocos autores en Twitter que elaboran refranes personales y originales. Pero el crecimiento, como sabemos, siempre es exponencial. Entre los autores que suelo seguir se encuentran IoeAnnie , Samantífera Confuso con sus fragmentos dadaístas y sin sentido, La posibilidad con sus refranes epigramáticos, Cvetaieva con sus fragmentos poéticos, Dania con sus paradojas humorísticas. Algunos de estos autores superan los 500 seguidores (en el universo de Twitter, los seguidores son lectores que siguen tweets), y esto también es un signo de vivacidad y visibilidad, considerando que Twitter en Italia es un fenómeno recientemente nuevo (la versión en El idioma italiano fue lanzado hace solo unos meses).