Flexible y feliz, por Dino Basili

Cambio de temporada también en Montecitorio. Nuestro “aforista parlamentario” Dino Basili estaba allí con su cuaderno.

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Dino Basili, flexible y feliz

Los líderes de hoy rara vez escriben un diario. Cuando lo releen, no se reconocen.

Cuatro o cinco profesores en una conferencia y, voilà, hasta la “madre cariñosa” carga con la sospecha de inconstitucionalidad.

Gufene. Gas liberado por críticas excesivamente severas. Se utiliza para inflar las donas de rescate.

“Megio el tacon del sbrego” dicen en Venecia. Siempre que exista la pieza de respaldo.

Los proverbios son desagradables porque oscurecen opiniones demasiado cambiantes.

La apuesta que apunta a reafirmar la primacía de la política cabalgando la antipolítica se pierde desde el principio.

Que soporta apoyos. Lo contrario también es cierto.

“Cuestionar los puestos adquiridos…”. Alt, lee bien: porciones, porciones.

Una vez las preocupaciones se dirigieron a los editoriales, ahora a un segundo plano. Consecuencia de la imaginación en el poder.

Comparar. Tan fatuo como un diablo encendedor.

Hoy es difícil distinguir quién apaga la llama de quién sopla para reavivarla.

Cambio de adjetivo en el final feliz de los cuentos de hadas: “vivían flexibles y felices”.