Frases, citas y refranes sobre el ébola

El nombre Ébola deriva del río Ébola en Zaire (ahora República Democrática del Congo), un afluente del río Congo donde tuvo lugar la epidemia de 1976. Según la OMS, el ébola es sin duda la emergencia sanitaria más grave de los tiempos modernos.

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Frases, citas y refranes sobre el ébola

El brote de ébola en África occidental es posiblemente la emergencia de salud pública más grave de los tiempos modernos.
(Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud)

El ébola no es una enfermedad africana. Este es un virus que es una amenaza para toda la humanidad.
(Gayle Smith, directora del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos)

El ébola todavía no es el Apocalipsis, sino una especie de ensayo general.
(David Quammen)

La tierra está tratando de deshacerse de la infección por parásitos humanos.
(Richard Preston)

– Alarma de ébola en Occidente.
– ¿Y el hecho de que aquí en África estemos muriendo de hambre no le importa un carajo?
– ¡El hambre no es contagiosa!
(Vauro)

El ébola lo tengo frente a mí cuando el médico me dice cómo morir: la tortuosa y cruel agonía te mata con una serie de brutales hemorragias, de la nariz, de los ojos, de la boca te sale la vida y hasta el último es el paciente. consciente de sí mismo.
(Domenico Quirico, describiendo el ébola en su viaje a Sierra Leona)

Un virus no está realmente vivo, en el sentido formal de la palabra, ya que no puede hacer nada fuera de un anfitrión. El ébola es un filovirus y tiene precisamente la forma de un hilo. Una capa de proteína rodea una hebra de ARN, el primo más simple del ADN. Se podría decir que es pura información con las instrucciones para la replicación.
(Anónimo)

Vio partículas del virus en forma de serpientes. Eran cobras blancas enredadas entre sí, como el cabello de Medusa. Eran el rostro de la naturaleza misma, la diosa obscena que revela su desnudez. Estas formas de vida eran asombrosamente hermosas. Mirándolos, se encontró siendo catapultado fuera del mundo humano a un mundo donde los límites morales se desdibujaron y finalmente se disolvieron por completo. Estaba perdido en el asombro y la admiración, aunque sabía que era su presa.
(Richard Preston)

El ébola nunca ha dejado de burlarse de los seres humanos: se escondió y escondió unas veinte veces antes de la última explosión, lo que nos mantiene en suspenso, y rápidamente se vio rodeado de un aura de horror que ni siquiera el ‘Ayudas de los 80 contratadas. Sí, ha venido a decir y repetir que se desangra hasta la muerte, incluso derritiendo a la gente, pero no es así.
(David Quammen)

No creo que vayamos a morir de ébola. Me preocupan mucho más los virus de la influenza, los que se transmiten con ominosa facilidad por vía aérea.
(David Quammen)

Aterrizamos en Freetown: nos reciben dos grandes latas de cloro, el agua fluye libremente sobre el asfalto, hacemos cola pacientemente para lavarnos las manos: “Ébola fuera” ordena un cartel perentorio presidiendo la ablución moderadamente salvadora. Una enfermera nos espera para medir la temperatura: 36,5, me muestra y lo marca en un formulario para llenar. Contiene multitud de preguntas: la última fiebre, caso de vómitos, diarreas …
(Domenico Quirico, describiendo el ébola en su viaje a Sierra Leona)

Es con el conductor que cometo el error: le extiendo la mano, se retira asombrado. Aquí ya no se usa, está prohibido como una rudeza que puede matar. El contagio, las secreciones, las rebabas y el sudor que corrompen: a partir de este momento el ébola es lo mío,
(Domenico Quirico, describiendo el ébola en su viaje a Sierra Leona)

Continúan los retenes, baúles en el camino, soldados y policías con ametralladoras y bajo una choza un empleado con un termómetro láser que mide la temperatura. Me doy cuenta, con cada control, que me pongo irracionalmente más nervioso: ¿qué pasa si la temperatura es demasiado alta? Hay sacudidas demasiado repentinas en cada paso, estos termómetros quizás estén mal calibrados … De repente cruzamos un pueblo desierto y silencioso, poca gente deambulando entre casas enrejadas, refugiados en el fondo de su enfermedad nos miran con una especie de sospechoso asombro.
(Domenico Quirico, describiendo el ébola en su viaje a Sierra Leona)

No se puede trazar una ecuación entre el ébola y África, porque afortunadamente solo tres países son los más afectados y porque la mayor parte de ese continente está creciendo y evolucionando.
(Mario Calabresi)

Para los microorganismos somos presa perfecta: increíblemente numerosos, en muchos casos indefensos (en los países pobres) y con demasiada frecuencia arrogantes (en Occidente)
(David Quammen)

Hemos dedicado estos años a actualizar smartphones y sistemas operativos. El ébola nos llamó para despertarnos. Nos dijo que ha llegado el momento de actualizar las vacunas y los antibióticos.
(Fabrizio Caramagna)

Los virus son los únicos rivales en el control de nuestro planeta. Debemos tener cuidado de seguirles el ritmo.
(Joshua Lederber)

Todos los soles se esfuerzan por encender tu alma; un microbio lo extingue.
(Antonio Porchia)