Frases, citas y refranes sobre el penalti

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Frases, citas y refranes sobre el penalti

La penalización es cuando el árbitro hace sonar su silbato.
(Vujadin Boskov)

Solo aquellos que tienen el coraje de dispararles fallan los penaltis.
(Diego Armando Maradona)

No tenga miedo de fallar un penalti,
no es por estos detalles que juzgas a un jugador,
ves a un jugador por coraje, altruismo e imaginación.
(Francesco De Gregori)

El bombardero que marca muchos goles es el ídolo, pero el que tira el penalti decisivo lo recordarás para siempre.
(Fabrizio Caramagna)

No te preocupes, te haré una cuchara.
(Francesco Totti, dirigido a sus compañeros Di Biagio y Maldini antes de batir el penalti ante Holanda en la Eurocopa 2000)

Ese rigor me hizo prisionera. Pero si hoy me despertaran en medio de la noche, todavía lo marcaría.
(Antonin Panenka, el inventor del rigor de la “cuchara”)

El globo descansa sobre una luna caliza (luna llena dos veces), un silbato da la orden y el verdugo ataca a su víctima. El orden es el de un disparo, pero el disparo tiene el inconveniente de poder desviarse. El periodista y escritor brasileño Armando Noguiera definió el rigor desde esta perspectiva: “Sentencia de muerte en la que el verdugo puede convertirse en víctima”.
(Jorge Valdano)

Con el penalti el juego se llena de especulaciones. Preguntas sobre la justicia (¿fue o no un penalti?) Y sobre el destino (será o no será un gol). En el medio, la espera. Un instante que merece análisis, cábalas y ardor de pasiones.
(Jorge Valdano)

Una pelota golpeada con fuerza tarda un tercio de segundo en viajar once metros.
(Jorge Valdano)

El portero tiene todo para ganar, el atacante todo para perder; por esta razón, el regalo principal de quien recibe una pena es el de soportar el miedo.
(Jorge Valdano)

Las expectativas de quienes juegan para lograr una hazaña y las de tratar de evitar una catástrofe no se pueden poner al mismo nivel. Si el portero gana, le dan licencia de héroe; si el atacante comete un error debe sufrir las inevitables y melancólicas consecuencias. Entonces, ¿quién es el verdugo de quién?
(Jorge Valdano)

En los niveles más altos de fútbol, ​​alrededor del 25 por ciento de las sanciones son incorrectas; uno de cada cuatro, por lo tanto, se desperdicia. En más del 60 por ciento de los casos, el portero percibe la intención del tirador. La experiencia enseña mucho.
(Jorge Valdano)

Un penalti requiere de todos los ingredientes que componen el fútbol (campo, balón, portería, jugadores, árbitro…), sin embargo sus leyes no son las del juego. Es una acción primaria que no expresa sino mutila el fútbol y que, a pesar de ello, no reduce sino que concentra las emociones. La lucha entre comunidades se convierte en una lucha de dos vías. Uno contra uno. El duelo.
(Jorge Valdano)

En 1880, cronómetro en mano, el árbitro decidía cuándo terminaba el partido y tenía la potestad de expulsar a los que se portaban mal, pero dirigían desde fuera gritando. En 1891 el árbitro ingresó al campo por primera vez, con un silbato sancionó el primer penalti de la historia, y caminar doce pasos decidió el punto de ejecución. La prensa inglesa había estado haciendo campaña por la austeridad durante mucho tiempo. Era necesario proteger a los jugadores frente al espejo de la portería, que fue escenario de la carnicería. The Westminster Gazette había publicado una espantosa lista de jugadores de huesos rotos y muertos.
(Eduardo Galeano)

No hay nada más humillante que que un penalti detenido por un portero tan estúpido que no entiende la finta.
(Giuseppe Meazza)

Quien está a punto de disparar ya lo sabe todo, y quien está delante de él desesperadamente curioso entre las pistas antes de elegir una esquina para su vuelo.
(Jorge Valdano)

Devani, en un viejo derbi en Bogotá le dijo al árbitro que lo que le acababa de otorgar no era penalti. “Me tropecé solo”, explicó. Pero el árbitro miró a la multitud enojada, que quería absolutamente ese penalti, y respondió: “Gracias, pero prefiero seguir con vida”. Luego el delantero se fue al punto de penalti de muerte, bajó el balón y lanzó muy fuerte: fuera. A partir de ese día comenzó su final deportivo, pero ese día representa el momento de mayor gloria de toda su vida. Porque él, de hecho, escuchó la voz de la conciencia y no de la conveniencia.
(Eduardo Galeano)

Un penalti es una forma mezquina de marcar.
(Pelé, Edson Arantes do Nascimento)

El secreto para lanzar bien los penaltis es marcar goles.
(postofisso2012, Twitter)

En 1989 en Buenos Aires un partido entre Argentinos Juniors y Racing terminó en empate. El reglamento preveía la solución de las sanciones. El público observaba los primeros lanzamientos desde once metros de pie, mordiéndose las uñas. La afición gritó a la portería Racing, luego llegó la portería de Argentinos Juniors y la afición de los otros pasos gritó. Hubo vítores cuando el portero del Racing se abalanzó sobre el poste y desvió el balón. Otra ovación gratificó al portero argentino que no se dejó engañar por las fintas y esperó que el balón se detuviera en el centro de la portería. Hubo pocos aplausos cuando se lanzó el décimo penalti. Algunos aficionados abandonaron el estadio tras el vigésimo gol. Cuando tomaron la pena número treinta, las pocas personas que quedaban le dieron solo algunos bostezos. El cañonazo iba y venía y la paridad persistía. El partido terminó tras cuarenta y cuatro penales. Fue el récord mundial de penales. En el estadio ya no había nadie para festejar. Ni siquiera se sabía quién había ganado.
(Eduardo Galeano)

Sucedió en 1969. Santos jugó contra Vasco da Gama en el estadio Maracaná.
Pelé cruzó la cancha en rachas, esquivando a sus oponentes en el aire, sin tocar el suelo, y cuando estaba a punto de entrar a la portería con todo el balón fue derribado.
El árbitro pitó el penalti. Pelé no quiso tirar de él. Cien mil personas lo forzaron gritando su nombre.
Pelé había marcado muchos goles en Maracaná. Goles prodigiosos como el de 1961 ante el Fluminense cuando regateó a siete jugadores y también al portero. Pero este rigor era diferente: la gente sentía que había algo sagrado en ello. Y por esto la gente más ruidosa del mundo se quedó callada. El clamor de la multitud se calló como si obedeciera una orden: nadie hablaba, nadie respiraba, no había nadie. De repente no había nadie en la grada ni tampoco en el terreno de juego. Pelé y el portero Andrada estaban solos. En soledad esperaron. Pelé se detuvo cerca del balón en el punto blanco del penalti. A doce pasos, Andrada, inclinado, acechando entre los postes.
El portero llegó a tocarla, pero Pele clavó el balón en la red. Era su objetivo número mil. Ningún otro jugador había marcado mil goles en la historia del fútbol profesional.
Entonces la multitud volvió a existir y saltó como un niño loco de júbilo, iluminando la noche.
(Eduardo Galeano)

Marca 17328290 goles, luego falla un penalti, y todos te recordarán por ese puto penalti.
(albertosorge, Twitter)

– ¿Alguna vez has estado locamente enamorado?
– Una vez pasé frente al televisor durante un penalti para su equipo.
(cchiara3, Twitter)

El árbitro está tan fijo con el rigor que tendrá algunos antepasados ​​en común con Merkel.
(RubinoMauro, Twitter)

“¡Penalización es cuando el árbitro hace sonar el silbato!” ~ Boskov en el penalti
“¡El rigor es cuando suena el teléfono!” ~ Moggi en el penalti
(Inciclopedia, Twitter)

Se concedió un penalti. Todos los espectadores corrieron detrás de la puerta. “El portero se pregunta a qué córner disparará el otro”, dijo Bloch. “Si conoce al tirador, sabe qué ángulo suele elegir. No obstante, puede ser que el penalti también calcule que el portero lo piense. Entonces el portero piensa que hoy, por una vez, el balón llegará al otro córner. Pero, ¿y si el tirador sigue pensando con el portero y luego decide disparar en la esquina habitual? Y así sucesivamente y así sucesivamente. “
Bloch vio que poco a poco todos los jugadores salían del área de penalti. El lanzador de penaltis ajustó el balón. Luego él también retrocedió para salir del área de penalti. “Cuando el tirador corre, el portero indica involuntariamente con su cuerpo, justo antes de que se patee el balón, la dirección en la que lanzará, y el tirador puede patear con seguridad en la otra dirección”, dijo Bloch. “Es probable que el portero bloquee una puerta con una pajita”.
De repente, el tirador empezó a correr. El portero, que vestía un llamativo suéter amarillo, se quedó perfectamente quieto y el lanzador de penaltis le lanzó el balón a las manos.
(Peter Handke)

Incluso en los penaltis, casi siempre ganan quienes lo merecen. No es cierto, como dicen, que sean una lotería. Si un equipo ha jugado mejor, y se siente penalizado por el resultado, va a patearlo con una carga interior que el equipo contrario no tiene.
(Arrigo Sacchi)

Finalmente hoy he abordado mis problemas. Perdí con un penalti inexistente a los 90 minutos.
(diegoilmaestro, Twitter)

Me tiro cien tiros de penalti todos los días. Gracia o desgracia, siempre tomo la apuesta.
(Gesualdo Bufalino)

Porque entonces, el mundo de un hombre descansa sobre tres grandes preguntas:
– ¿Qué comeremos esta noche?
– ¿Me lo darias?
– ¿Fue realmente riguroso?
(AlbertHofman72, Twitter)