Frases, refranes y chistes divertidos sobre la decimotercera

El decimotercero nació en los años treinta como un “bono de Navidad” y regalo discrecional de los empleadores, luego se convirtió en obligatorio, primero para los empleados, luego, el 27 de octubre de 1946, también para los trabajadores industriales y, finalmente, a partir del 28 de julio de 1960 -después de años de luchas sindicales- para todos los empleados.

Presento una colección de frases, refranes y chistes divertidos sobre el día 13. Entre los temas relacionados ver Frases, citas y refranes sobre el trabajo, Frases, citas y refranes sobre el salario, Frases, citas y refranes sobre la carrera y Las más bellas frases de felicitación de Navidad.

**

Frases, refranes y chistes divertidos sobre la decimotercera

La superstición está menos extendida de lo que se podría pensar; nunca he conocido a una persona que haya renunciado al “treceavo”.
(Fritz Muliar)

Te das cuenta de que te haces viejo cuando esperas tu bono de Navidad, no Santa.
(Anónimo)

La vida es un momento.
La decimotercera también.
(ilmartian1, Twitter)

La única magia de la Navidad es que te hace desaparecer en segundos toda la 13ª
(Evergreen, Twitter)

Recibe el 13 y luego
– seguro
– coche viñeta
– bien
– números atrasados
– gas
– luz
– ADSL
– terminan en el Parque de la Vittoria
(FranAltomare, Twitter)

Lo llaman bono de Navidad porque te damos dinero en Navidad para que te sientas rico y gastar más allá de tus posibilidades fue demasiado largo.
(esquívame, Twitter)

No se crea nada.
Nada se destruye.
Todo el día 13 se convierte en regalos de Navidad que no quieres dar.
(masses78, Twitter)

Digamos que todos los meses coges un jabalí: en enero, una flecha, un jabalí; en febrero, una flecha, un jabalí… luego llega diciembre, disparas tu pequeña flecha… ¡y encuentras dos jabalíes! ¿Alguna vez te ha pasado eso? Se llama el decimotercero… si tu corazón no conoce esta alegría, entonces cállate, porque tus dioses te han condenado al IVA.
(Checco Zalone en la película Quo Vado?)

¿Y qué hace una mujer durante las vacaciones? Ella fragmenta su cuerpo y su alma. Con una mano retira la treceava y con la otra paga las cuentas, compra regalos para sus hijos, hace el pesebre, decora el árbol, paga la cuota de la calefacción, arregla las habitaciones para los parientes, hace las compras, prepara los agnolotti, compra la estrella de Navidad para su suegra, corre a la peluquería, Llena el coche, cuelga el muérdago en la puerta, cuida la acetona de su hijo pequeño, que siempre se enferma durante las fiestas, envía saludos navideños a los colegas de su marido, empapa las lentejas, compra el peterdi para la víspera de Año Nuevo, y para no perder el tiempo, con una escoba atada a la espalda, barre el suelo de parqué.
(Luciana Littizzetto)

Es cierto que para Luigi Einaudi, -liberal, economista y multimillonario- el decimotercero era “un sueldo cómico e imaginario”. Y es cierto que para Italo Calvino fue una melancolía, la divertida verdad del crecimiento italiano, el hambre de aire del pobre que se disfraza de rico, la guata blanca impuesta por el Jefe de Personal a su Marcovaldo: “¡Eh, tú! Prueba cómo te ves con esta barba. ¡Es genial! La Navidad eres tú. Sube, date prisa. Recibirás un premio especial…”. Y sin embargo el trece es también un derecho adquirido al que los italianos son, con razón, muy aficionados, y es, sobre todo, un personaje de nuestra identidad, como Sanremo, como la madre, como el Papa y como la pizza…
(Francesco Merlo)

El decimotercero es el arte de llegar a fin de mes y de estirar el caldo, de tirar del cuello demasiado corto y de cortar las piernas demasiado largas, de burlarse de la pobreza con los supersticiosos hechizos del número 13: “duodécimo + uno” lo llamó D’ Annunzio. La decimotercera es “borrachera nacional”, escribió Riccardo Bacchelli. Es la pequeña alcancía del empleado, la financiación creativa aplicada a la economía doméstica. Un truco de contabilidad que funciona, sin embargo, y semel en el año, nos permite enloquecer y gastar en alegría porque “hay una Navidad minga sin regalos” y “en Navidad sin dinero estás enfermo”, y otra vez “en Navidad, grande o pequeña, en cada mesa hay un pavo”.
(Francesco Merlo)

El decimotercero se presenta en conjunto como ahorros forzados y como dedicado a gastos extraordinarios. A diferencia del ahorro individual, que se programa y se utiliza según las posibilidades y elecciones individuales, su tamaño y utilidad están fuera del control del individuo. Es el empleador quien se encarga de asegurar que los ahorros se produzcan y de ponerlos a disposición sólo en un período determinado del año.
(Chiara Saracen)

Estoy haciendo que el Viernes Negro llegue antes de que el 13 deba terminar.
(desencantado_, Twitter)

En mi mundo, la decimotercera y la decimocuarta son sólo las posiciones que vienen después de la decimosegunda y antes de la decimoquinta.
(ChiaraBottini, Twitter)

De todos modos, con todo este asunto de la 13ª, ustedes están exagerando.
Todo lo que necesito es un gran tercio.
(Snailale, Twitter)

“Verás, querida, el 13 será más rico.”
“En realidad, siempre te quedas dormido después del primero.”
(Anónimo)

Para nosotras, las mujeres, el anillo es el símbolo del compromiso, la fidelidad, el amor eterno; para un hombre, el anillo es un agujero con la decimotercera alrededor.
(Geppi Cucciari)

Donde vivo, los mosquitos trabajan tres turnos y toman el decimotercero.
(Snailale, Twitter)

Deseo que me esperes con el mismo alegre anhelo con el que esperas tu 13 de diciembre.
(diodeglizilla, Twitter)

La vida es hermosa
Trece más.
(Anónimo)