Frases y citas de Thor Heyerdahl

El doodle de Google de hoy está dedicado a Thor Heyerdahl, antropólogo, biólogo, explorador y escritor noruego que murió en 2002 (en Colla Micheri, cerca de Alassio), famoso por viajar como un “prehistórico” para demostrar sus tesis sobre viajes y migraciones de civilizaciones antiguas.

Para recordar a Thor Heyerdahl, hemos seleccionado algunas de sus citas más famosas.

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Frases y citas de Thor Heyerdahl

Nunca he visto una de las fronteras. Pero he oído que existen en la mente de algunas personas.
(Thor Heyerdahl)

El progreso es la capacidad del hombre para complicar la simplicidad.
(Thor Heyerdahl)

En mi experiencia, es más raro encontrar una persona verdaderamente feliz en un círculo de millonarios que entre vagabundos.
(Thor Heyerdahl)

Se llama progreso cuando se tala un roble centenario para dejar espacio a una señal de tráfico.
(Thor Heyerdahl)

Thor – Yo digo que de América Latina, en particular de la zona de los Incas, alguien pudo haber salido en balsa y colonizado las islas de la Polinesia.
Arqueólogo: – ¡Eso es 4.300 millas náuticas! ¡Toma el avión!
Thor: -No, esa balsa está bien, para cruzar el Pacífico. Por 4.300 millas náuticas.
Arqueólogo: – ¡Estás loco! ¡Una balsa no puede!

El recuerdo más fuerte que tengo en mi memoria del viaje en KonTiki es el océano completamente libre durante 101 días de navegación; No vi ningún otro barco ni ninguna señal de hombre. Como viajar sobre una alfombra mágica en el universo.
(Thor Heyerdahl)

Ningún océano puede aislar a un hombre con un cierto nivel de cultura.
(Thor Heyerdahl)

Al estudiar el pasado, quiero demostrar que somos una sola raza en la tierra y que debemos aprender a vivir en paz y armonía.
(Thor Heyerdahl)

Un hombre puede a veces acabar en situaciones curiosas de la forma más natural; y cuando está allí, se sorprende de repente y se pregunta cómo llegó allí. Puede ocurrir, por ejemplo, que uno surque el océano en una balsa en compañía de un loro y cinco compañeros. Es inevitable entonces que, tarde o temprano, te despiertes una hermosa mañana en alta mar, quizás un poco más descansado de lo habitual, y empieces a reflexionar. Así, una mañana me senté y escribí en mi cuaderno de bitácora, ahora empapado en agua de mar: “17 de mayo. Mar pesado. Viento favorable. Hoy me toca a mí cocinar: encontré seis peces voladores en cubierta, un calamar en la cama, un pez desconocido dentro del saco de dormir de Torsein … “
(Thor Heyerdahl)