Maura Del Serra, refranes

En la vasta producción de Maura Del Serra – ex profesora de Literatura Comparada en la Universidad de Florencia, poeta, dramaturga, traductora, ensayista que tiene numerosos volúmenes en su haber y ganadora de numerosos premios prestigiosos de poesía, teatro, traducción – También se asoman los refranes, publicados en 1995 en una refinada placa en los Edizioni Via del Vento en Pistoia.

Maura Del Serra (Foto cortesía del autor)

Los refranes recogidos en el pequeño volumen son más de setenta, de forma desigual, a veces breves, parecidos a un fragmento de poesía o un haiku, a veces más largos y argumentativos. No es casualidad que en la nota al pie del volumen Margherita Pieracci Harwell, al describir la versatilidad de los refranes de Maura Del Serra, utilice la metáfora de “cristales” y “gemas talladas por un maestro muy talentoso” que capturan en sus facetas de luz la esencia de las cosas.

Espíritu agudamente sensible a las laceraciones provocadas por los contrarios (“En el gran círculo armonioso, las aristas sembradas por el ego”), Maura Del Serra nos lleva con sus refranes al torbellino de la dicotomía, partiendo del modelo estilístico de su escritura aforística donde conviven. prosa y poesía, sabiduría y fragilidad, “lo intelectual y lo sensible”. En la cifra heracliteana de la concordancia entre contrarios, los refranes fluyen por el libro en busca de lo que Maura Del Serra define como un “por qué vertiginoso”, “el universo paralelo que transforma y aviva el real de formas secretas”.

Otros refranes inéditos de Maura Del Serra aparecen más adelante en la colección El árbol de los refranes editado por Anna Antolisei (Lietocolle, 2004), en 900 y más allá. Obras italianas inéditas de prosa contemporánea la cura por Ernesto L’Arab y Roberto Pasanisi (Ediciones del Instituto de Cultura de Nápoles, 2005) y en Hacia el centro – Antología del premio de Turín en síntesis (Joker, 2008), testificando que el refrán es un hilo rojo sentencioso que, aunque pequeño cuantitativamente, recorre toda la obra del autor pistoiano.

A continuación presento una selección de refranes de Maura Del Serra tomados de Refranes, 1995, Ediciones Via del Vento, Pistoia y desde Hacia el centro – Antología del premio de Turín en síntesis (Joker, 2008).

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Maura Del Serra, Refranes, 1995

Pedirle al arte que tenga un peso mundano es pedirle a una sonrisa que haga ruido.

En el gran círculo armonioso, los bordes afilados sembrados por el ego.

Convertirnos en lo que somos: ángeles de la guarda. Nada nos pertenece, todo nos está confiado, a nosotros, lo indispensable y no esencial.

En la patria del alma no hay una palabra sencilla: su patria es el silencio, el canto, el llanto, el susurro.

Antes de que pueda volar, el alma debe tomar un baño de polvo, como los pájaros.

Teniendo como Antígona “corazón ardiente por enfriar cosas” y “corazón frío por quemar cosas”: el quiasmo interior que salva.

Gramática generativa interna: hacer el bien transitivo, el mal intransitivo.

Lo sensible y lo intelectual: dos lentes de distintos colores, en rojo y azul, filtros que intentan acoger la transparencia: de su fusión se deriva el violeta del alma.

No podemos leer nuestra vida, porque somos la palma misma de la mano divina.

Como los pulmones el aire, el alma respira lo divino, sin verlo ni conocerlo: pero en ese respiro el espejo del mundo empaña y le permite trazar sus signos (de alabanza, de cuestionamiento, de contradicción).

La pequeña cobardía que se mueve en el fondo de nuestro coraje para vivir, el poco coraje en el fondo de nuestra cobardía: el caos interior que nos hace lúcidos, como una cabeza calva.

Dios creó el cuerpo humano con los restos del espacio, el espacio con los restos del tiempo, el tiempo con los restos de la eternidad, la eternidad con los restos de sí mismo.

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Maura Del Serra, Hacia el centro – Premio Antología del Turín en Síntesis, 2008

Es necesario ser transitorios activos, como verbos que traducen al sujeto en objeto, que llevan al yo hacia todas las demás personas gramaticales, construyendo puentes habitables hacia el mundo habitado.

La vida y la muerte, en sí mismas indivisas, se dividen como las aguas del Mar Rojo para dejarnos pasar.

Sabemos demasiadas cosas para ser felices; demasiados para ser infelices; muy pocos para ser – estar.

¿Por qué “si no te vuelves como niños pequeños, no entrarás al Reino?” Porque solo para los más pequeños, en todos los sentidos, el mundo es infinito.

Se gastan muchas palabras, pocas se ganan.

Amor incluye sabiendo como el fuego incluye la luz.

Como las hojas, se vuelven doradas antes de caer.

La felicidad es un relámpago, la alegría es luz: por tanto, no se puede vivir en la felicidad, pero se puede vivir en la alegría.

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Para consultar la biobibliografía completa del autor, consulte el sitio web http://www.nuovorinascimento.org/delserra/.htm